Tomado de Tumblr

miércoles, 13 de octubre de 2010

Un Mundo De Libros...Cap 3

El Señor Hans me había dicho que estaba dispuesto a averiguar sobre el joven del que tanto mi abuelo estaba interesado, pero que sin embargo no prometía nada, me conforme con ello, pues no podía hacer mucho, no es que lo encontrara por la calle y le dijera “hey! Cambie de opinión, ven a conocer a mi abuelo”, eso no lo podía hacer, porque ¿Qué clase de persona que tiene ciertos principios haría aquello? Ninguna, ninguna y ¿Por qué?, porque va en contra de esos principios y de lo que ella considera ético.

La visita a mi abuelo fue corta, pues tenía que terminar ese proyecto de inglés, con el que ayer había partido animada a hacerlo, para encontrarme con esas tareas antes mencionadas y olvidarlo por completo, pero esta vez más decidida, marche a mi hogar para realizarlo sin ninguna distracción. Se trataba de hacer lo que mejor pudieses hacer, y lo mío era tocar la guitarra eléctrica, pero por lo tímida que era ante un público, descarte prácticamente la idea a la velocidad de la luz, decidí entonces hacer una pintura, todos deberían estar con los ojos en la pintura que no me escucharían, o esa era la idea.

Y así aburridamente transcurrió esa semana de monotonía absoluta, sin embargo, en mi “hermosa” semana de exámenes, lamentablemente tuve que pasar menos tiempo con mi abuelo y más en la biblioteca estudiando, pero algo que me dolió en el alma fue el hecho de que si no pasaba la tarde entera en la biblioteca estudiando matemáticas para el dichoso examen, si podría suspender, dejar de visitar a mi abuelo por un día, que del que solo me tomaba de tres a cuatro horas estar con él, por estudiar una materia que no era mi fuerte, solo para que el resultado final fuese no entender y de todas maneras suspender o salvarme por un pelo de rana calva no entendía el motivo, pero los números no eran lo mío, y al parecer nunca lo serian.

Me estaba matando con una ecuación que al parecer se veía fácil, trátala de resolver y veras que encontrar el resultado era tan complicado como darle la vuelta al mundo en un día, o de tratar de hornear cien docenas de muffins en una hora, teniendo apenas cuatro moldes.

Mientras pensaba lo complicado que era esta ecuación y haciendo diversas comparaciones no me di cuenta cuando alguien se sentaba a mi lado y resolvía la ecuación por mí, y solamente me di cuenta de esa presencia cuando me tocó el hombro para explicarme supongo.

Cuando gire mi rostro lo único en lo que me pude concentrar era en sus ojos grises, tan hipnotisantes y atrayentes, tan cautivadores y sensibles, tan… ¿Qué hacia él aquí?

-Esta es la respuesta, 38.-dijo como si nada.

-Esto…-que se supone que debía decir ahora ¿gracias?, si, supongo que sí- gracias.- dije en un apenas audible susurro.

-De nada, pero ¿lo comprendes?-negué con la cabeza, ¿Cómo lo iba a comprender si estaba haciendo comparaciones en vez de ponerle atención?- es sencillo- si como no, si fuese sencillo no estaría tan confundida, él vio mi expresión y dijo- bueno, tal vez no TAN sencillo, pero no es tan complicado como la teoría del universo- le daba la razón en ello.- ¿quieres ayuda?- asentí, mejor era tratar de entender que quedar en la ignorancia ¿no?- ¿me dices tu nombre primero?- le asentí.. Oh oh, creo que debía hablar ahora... sus ojos grises me decían que era así. Muy bien, trata de que tu voz no se quiebre diciendo tu nombre.

-Alicia- dije un poco más fuerte que el anterior “gracias”. El chico me sonrió, de hecho tenía una bonita sonrisa.

-Kamil- dijo y extendió su mano.

-Que nombre tan… curioso- nunca antes lo había escuchado, que… bonito-

-..Si, no es que lo adore, pero

-Me gusta- le interrumpí antes de que dijera algo, no se algo como que “me cambiare el nombre”, simplemente me sonrió y entonces me comenzó a explicar matemáticas, él las hacía ver un poco, pero solo un poco más divertidas y fáciles.

Detallándolo bien Kamil, era muy apuesto, tenía el cabello color castaño claro, su contextura era delgada con una casi imperceptible musculatura, un poco más alto que yo, sus labios siempre tenían una sonrisa, era delgados pero un poco carnosos, su nariz era recta y sus facciones delicadas mostraban compresión y serenidad, al igual que su personalidad porque por mas que no entendía nada de lo que me explicaba, se mantenía sereno y trataba de explicármelo de otro modo.

-¿Quieres parar?- me pregunto después de una intensa sesión de matemáticas.

-Por favor, antes que mi cerebro estalle y todo lo que has logrado que entienda quede hecho polvo- me sonrió y saco de su maleta una gran paquete de cheesee tris, y dos botellas de gaseosa.

-Ya sabes lo que dicen, no se puede trabajar con el estomago vacio- mire aquel alimento, fuente de glucosa, carbohidratos, conservantes y demás cosas nocivas para la salud en exceso, él abrió los cheesee tris y las dos gaseosas… un momento ¿dos gaseosas?

-¿Siempre cargas en tu maleta dos gaseosas?- pregunte con una nota de escepticismo en mi voz.

-Esto…pues, ¿Qué te digo?-dijo alzando los hombros.

-Sabias que vendría.

-Me mantuve enterado, además de que me estabas buscando por no sé qué cosa de tu abuelo, y esperaba encontrarte aquí, todas las tarde vienes aquí, así que me pareció un buen lugar para conocernos- dijo con ¿un deje de broma?, pero, ugh, está bien.

-Si a ti no te importa, a mi tampoco, de hecho, lo agradezco, creo o espero que gracias a ti, gane el examen de mañana- le dije con un poco de esperanza en la voz, de hecho no me quería enfrentar a mi padre, un poco enojado por suspender matemáticas una vez más, a veces la pasaba, otras veces no. Y realmente esperaba que esta vez la pasara, pues me castigarían y eso acortaría el tiempo en la biblioteca, o con mi abuelo.

Mientras me explicaba íbamos comiendo, definitivamente, obtener algo de glucosa, calorías y conservantes, le hacía bien a mi cerebro. Cuando me termino de explicar unas ecuaciones que solo se podían resolver de cierta manera, ya habíamos acabado con todo lo que necesitaba saber y un poco más, mi cuaderno de matemáticas estaba completamente lleno de ejercicios, explicaciones, recuadros, círculos, tachones y hasta comida.

-Te acompaño a casa- me dijo cortésmente.

-Gracias, no me querrás violar ¿cierto?- dije

-¿Por qué piensas eso?

-No es muy común que en esta época los hombres acompañen a casa a una mujer/adolecente.-dije un poco apenada, pues por lo que había podido socializar con él, se notaba que no era de malas intenciones.

-No, simplemente, caballerosidad, además, está muy oscuro y cualquiera si te podría violar.- me sonrió dulcemente y me perdí por solo un segundo en sus ojos. Asentí y deje que me llevara a casa en total silencio, cuando ya estábamos en el umbral de esta, mientras sacaba mis llaves para abrir le dije en tono indiferente.

-Mi abuelo te quiere conocer- para luego darle un beso en la mejilla y entrar como si nada de lo de esta tarde hubiese sucedido, claro que nunca se me borraría de mi memoria, me recosté contra la puerta para ir cayendo hasta el piso suavemente con una sonrisa de idiota en mi rostro, lo raro era que me sentía… feliz, alegre... Me arrastre hasta el vidrio para verlo ahí, de pie en estado de shock, anonadado, lo cual solo causo que sonriera aun mas, si es que eso era posible, y al parecer así fue.

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Porque no soy tan mala :P

1 comentario:

Sofi ✨ dijo...

yeah baby, i loved this cap
JAJA
me gusto mucho
y la historia la verdad me encanta
cuidate pioshy
mil besote :D